El proyecto Kabuki fue para mi realmente especial porque fue la primera vez que trabajé para un restaurante con una estrella Michelin. El tiempo que pude compartir con ellos fue maravilloso y disfruté muchísimo de cada sesión de fotos que hicimos.
Como fotógrafo de gastronomía uno siempre aspira a trabajar en alta cocina, haber podido compartir un ratito con Ricardo Sanz y todo su equipo ha sido sin duda un absoluto placer.